Museo de Albacete

La colección del Museo de Albacete está integrada en el catálogo colectivo de la Red Digital de Colecciones de Museos de España (CER.ES)

Acceso a las colecciones del museo pinchando el siguiente enlace:

http://ceres.mcu.es/pages/SimpleSearch?index=true

 

COLECCIONES

ARQUEOLOGÍA

FORMACIÓN

 Las colecciones arqueológicas comenzaron a formarse en el siglo XIX, cuando la Comisión provincial de Monumentos de Albacete creó un primer museo. Fueron acrecentadas a lo largo del siglo XX gracias a una intensa labor de excavaciones y prospecciones. Hoy constituyen la parte más importante del Museo en número de piezas. La actividad de su primer director, Joaquín Sánchez Jiménez, fue orientada en un primer momento al conocimiento de los yacimientos de la Edad del Bronce, sin duda influenciado por el descubrimiento del Argar y los trabajos de los hermanos Siret. Pero enseguida dirigió su atención hacia los yacimientos ibéricos, la necrópolis de Hoya de Santa Ana, cuyas excavaciones se iniciaron en 1941, la del Llano de la Consolación, en 1952, y una década después en el santuario del Cerro de los Santos junto con Augusto Fernández Avilés (1962). Hasta noviembre de 1962 las colecciones fueron enriquecidas con la recogida de muchos hallazgos casuales entre los que destacan  la esfinge ibérica de Haches (Bogarra), con los materiales procedentes de las excavaciones citadas, además con las intervenciones en dos yacimientos romanos de Ontur: el Pajar de los Zorros y la necrópolis de Las Eras, de donde proceden las muñecas articuladas de hueso y ámbar del museo. A la vez que recuperaba piezas comenzó a formar el archivo de arqueología albacetense no solamente a través de los registros del Museo, sino también mediante la recogida de todo tipo de noticias a través de la correspondencia y de los Cuadernos de campo.

 Don Joaquín Sánchez Jiménez

Esa labor fue continuada por Samuel de los Santos a partir de noviembre de 1962, cuando se hizo cargo de la dirección del Museo. Durante los 21 años que estuvo al frente, las colecciones arqueológicas siguieron un ritmo de incremento gracias a nuevos hallazgos y a excavaciones. Entre los primeros el conjunto de la Huerta del Pato de Munera vinculado con los campos de urnas y, como piezas sobresalientes, las esculturas ibéricas de Capuchinos (Caudete), y el torso de caballo ibérico de La Losa (Casas de Juan Núñez) una de las más sobresalientes representaciones de la estatuaria prerromana peninsular. Entre las segundas las excavaciones que él mismo realizó en la villa romana de Balazote y la de la Casa de los Guardas (Tarazona de la Mancha). A él se deben la recuperación de tres tesoros numismáticos: las monedas de la Casa Sindical de Albacete, de época de los Austrias; y los tesoros de piezas de oro de los Borbones procedentes de Madrigueras y Villamalea. Desde 1972 la arqueología albacetense comenzó a expandirse. Además del Museo como institución, las universidades españolas, impulsoras de los estudios de arqueología, diseñaron diversas actuaciones de investigación en la provincia de Albacete. Así su mapa arqueológico comenzó a completarse tanto en la extensión geográfica de los hallazgos como en su adscripción cultural y cronológica. Fueron descubiertos nuevos lugares con arte rupestre en Nerpio y las pinturas paleolíticas de la Cueva del Niño (Ayna). Fueron excavados dos importantes yacimientos ibéricos: la necrópolis de Pozo Moro que, finalmente, ingresó en el Museo Arqueológico Nacional, y el poblado de El Amarejo. Volvieron las investigaciones al Cerro de los Santos, se excavó la necrópolis del Camino de la Cruz, y comenzó a vislumbrarse el horizonte cultural de la Edad del Bronce en tierras albacetenses a través de la excavación de la Morra del Quintanar en Munera.

En 1983 se produjo el traspaso de competencias a las Comunidades Autónomas en materia de Arqueología, y en enero de 1984 la asunción de competencias en materia de cultura por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y, con ello, una nueva época para las colecciones arqueológicas.

COLECCIONES DE PREHISTORIA

1.       Prehistoria antigua. Su formación es reciente, a partir de la década de los años 70 en que fue excavada la Cueva del Niño (Ayna) y se realizaron diversas prospecciones por el Valle del Río Mundo. Posteriormente excavaciones e incluso algunos hallazgos casuales han permitido completar un mapa que crece día a día: las industrias paleolíticas de La Fuente de Isso y El Pedernaloso (Hellín), la Jaraba (Villarrobledo), el Valle del Río Mundo, la Cueva del Niño (Ayna) y la de Moriscote (Liétor), así como los importantes yacimientos de Yeste, el Abrigo del Molino del Vadico y el Abrigo del Palomar, que están permitiendo conocer las secuencias de tránsito entre el paleolítico y el epipaleolítico con un nuevo clima ya en los comienzos del periodo Holoceno.

2.       Prehistoria reciente. El Museo de Albacete posee un buen conjunto de cerámicas neolíticas procedentes de las excavaciones del Abrigo del Molino del Vadico, de la Cueva del Niño (Ayna) y de la Cueva Santa (Caudete), así como de la Fuente de Isso (Hellín).

Botella neolítica. Cueva del Niño

Destacan igualmente el mango de hoz del Abrigo del Molino del Vadico, el hacha de piedra pulimentada de Carcelén, y el conjunto eneolítico del Abrigo del Tobar en Letur. Las colecciones de la Edad del Bronce comenzaron a formarse con la excavación de Las Peñuelas (Pozo Cañada), y más recientemente con las llevadas a cabo en tres importantes yacimientos: El Acequión (Albacete), la Morra del Quintanar (Munera) y Los Cuchillos (Almansa), que hoy permiten conocer más allá de la cultura material, como es el medio ecológico y las actividades artesanales. Destacan por su alta calidad la vasija con decoración de soles de Los Cuchillos, el gran botón de marfil africano de El Acequión, y la vasija decorada de La Peñuela (Pozo Cañada).  

 

COLECCIONES DE PROTOHISTORIA: LOS YACIMIENTOS IBÉRICOS 

Desde mediados del siglo XIX la arqueología ibérica de la provincia de Albacete comenzó a ser relevante por el descubrimiento y las excavaciones realizadas en el Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo), por el hallazgo de la Bicha de Balazote, así como por otras esculturas adquiridas a finales del siglo XIX para el Museo del Louvre.

Esa riqueza cultural y patrimonial se incrementó a lo largo del siglo XX. Hoy la colección de escultura ibérica del Museo de Albacete constituye una de sus mayores riquezas, destacando piezas como La esfinge de Haches (Bogarra), los jinetes de Los Villares de Hoya Gonzalo, el caballo de La Losa, el conjunto de Capuchinos (Caudete), así como la estatuaria del Cerro de los Santos. La colección posee lotes de cerámicas griegas procedentes de las necrópolis ibéricas de la zona, entre las que destacan la lecane de El Salobral con la representación de Dionisios y las mujeres casaderas, las armas ibéricas, las cerámicas entre las que destacan las decoradas de El Tolmo de Minateda (Hellín), o terracotas como el askos en forma de paloma de El Amarejo (Bonete), constituyen una parte notoria de las piezas de arqueología ibérica.

Caballo de La Losa. Casas de Juan Núñez

 

COLECCIONES DE ÉPOCA ROMANA

Las colecciones de época romana proceden de hallazgos casuales y, sobre todo, de las excavaciones realizadas en la villa romana de Balazote entre 1970 y 1975 y la antigua Ilunum (El Tolmo de Minateda, Hellín) desde 1988. También hay piezas de otros lugares, como la Colonia Libisosa Foraugustana (Lezuza), establecimientos agrícolas  y necrópolis. Destacan la epigrafía funeraria y monumental del Tolmo de Minateda así como la cabeza de mujer hallada casualmente en ese lugar en 1929. La cabeza de Agripina de Lezuza, el singular conjunto de cinco muñecas romanas procedentes  de las excavaciones realizadas por Sánchez Jiménez en la necrópolis de Las Eras (Ontur), o el conjunto de bronces de Los Torreones (El Salobral, Albacete). Tambien destacan los mosaicos romanos, de los que se exhiben un total de 11 alfombras procedentes de Balazote (6), Hellín (1) y la Casa de los Guardas (Tarazona de la Mancha) (4).

 

 Mosaico delfín

 

 

COLECCIONES DE ÉPOCA MEDIEVAL

 En época visigoda la antigua Ilunum (Tolmo de Minateda) se convierte en la sede episcopal de Eio y posteriormente en la medina emiral de Iyh(u), mostrando así este yacimiento la secuencia temporal entre los siglos VI y IX, y el paso de las sociedades tardoantiguas a las musulmanas.

Para el primero de estos tiempos, el poder de la Iglesia, la vida cotidiana y el mundo funerario se plasman en objetos como la patena eucarística de Munera, los elementos arquitectónicos (cruces patadas, canceles, fustes y capiteles) de la basílica de Eio (Tolmo de Minateda), las cerámicas domésticas y las piezas de adorno como broches, pendientes y anillos a veces también acompañaron a los difuntos en sus tumbas, como muestran los ejemplos de Torre Uchea (Hellín), del Cerro de la Virgen y del Cerro de los Casares (Munera), El Pelao de Jorquera o Los Pontones de Albacete.

De época andalusí, además de los materiales emirales del Tolmo de Minateda, se muestra un extraordinario conjunto procedente de la Sima de los Infiernos (Liétor), cuya ocultación parece que debió producirse no antes de la primera mitad del siglo XI. Comprende una amplio y variado conjunto de utensilios que van, desde los más ricos y ostentosos, hasta utillaje de diversos oficios o elementos de las casas. Hay piezas para la iluminación, para el trabajo agrícola, para las transacciones comerciales, para la carpintería, la cantería, el trabajo textil, la pesca, la molienda, además de diversos enseres de la casa: mobiliario, contenedores de vidrio, etc., o del equipamiento de personajes poderosos, como arreos de caballería y armas.

candil islámico

Entre ellas destaca El candil de Al-Rasiq, una de las obras más logradas de la metalistería omeya andalusí, cuya asa presenta a un estilizado ciervo. La inscripción con el nombre de su autor remite a al-Rasiq, un orfebre que trabajó para Madinat al-Zahra (Medina Azahara).

Finalmente, de época almohade se exponen, entre otras, un conjunto de cerámicas del Corralón (Liétor).

 

COLECCIONES DE ÉPOCA MODERNA

Son pocas las investigaciones realizadas sobre este periodo ya que hasta hace poco tiempo no se tenía en cuenta en los planteamientos de trabajo arqueológico, ni tampoco en los de protección del patrimonio, y en consecuencia también son escasos los materiales custodiados y expuestos en el museo. Algunas piezas proceden de depósitos como la cruz de término de Albacete del gótico final o una alfombra, ya del siglo XVI, cuyo origen remite a los afamados talleres de Alcaraz. 

Cruz de término de Albacete

Con ellas se muestran las cerámicas que reflejan la sociedad del momento: unas ricas como las lozas de reflejo dorado, signo de ostentación de sus dueños, y otras comunes, utilizadas todas las casas y cocinas, mostrando un repertorio de formas procedentes de los castillos de Yeste, Almansa y Montealegre, el casco urbano de Albacete o el Hospital de San Julián de Chinchilla. El mundo funerario está representado por dos estelas discoidales (decoradas con cruz latina en una cara y flor de cinco pétalos en otra) del cerro del castillo de Munera.

 

 

BELLAS ARTES

En 1880 el Museo del Prado depositó diversos cuadros que procedían del extinto Museo Nacional de la Trinidad que había dirigido el caudetano Cosme Algarra y Hurtado. Aparecen consignados en el primer libro de registro del Museo realizado por Sánchez Jiménez, pero seguramente por el escaso espacio de que disponía en la Diputación de Albacete fue motivo para que se colgaran en la caja de la escalera principal de esa institución, donde todavía permanecen ya como depósito entre el Museo del Prado y la Diputación Provincial. 

La Dolorosa de Francisco Salzillo

Además de esas obras, en la documentación fotográfica del Museo se aprecian otras piezas: la imagen de la Virgen de la Estrella que fue devuelta al Ayuntamiento de Albacete como propietario de la misma, y numerosas esculturas en yeso realizadas por Ignacio Pinazo Martínez, entonces profesor de dibujo en la Escuela Normal de Albacete y amigo de Sánchez Jiménez. A ello se sumaban las tablas de la ermita de San Antonio Abad de Albacete, pintadas en torno al 1600, así como un san José de la misma procedencia.

 En realidad las colecciones de arte comenzaron a tener peso en el Museo a partir de las nuevas instalaciones inauguradas en 1978. Después de 1984 la colección ha seguido formándose a través de donaciones, entre las que destaca los legados de Orlando Pelayo, Rafael Requena, Miguel Barnés y Alfonso Quijada, y depósitos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y otras administraciones.   El Museo de Albacete conserva una discreta pero interesante colección de grabados, estampas y planchas de grabado. Continuó con la donación, del mismo Sánchez Jiménez, de su colección de estampas, de cromos, y de aleluyas del siglo XIX. 

De todo ello resulta que las colecciones cuantitativamente más importantes son las del siglo XX, en esa línea la sección de Bellas Artes del Museo de Albacete deberá seguir reflejando esa especialidad cronológica como fundamental en la presentación pública de las mismas.

 

LA DONACIÓN BENJAMÍN PALENCIA

Retrato de Alberto

En 1977, Benjamín Palencia Pérez (1894-1980) dona una importante colección de 116 obras al Museo de Albacete que abarcan la totalidad de su trayectoria artística junto a dos esculturas realizadas por Joan Rebull (Mujer sentada) y Juan González Moreno (busto de Benjamín Palencia).

 

 

 

 

 

 

 © Benjamín Palencia, de las reproducciones autorizadas, VEGAP, 2015

 

NUMISMÁTICA

 Hallazgos casuales (especialmente tesorillos), excavaciones, y colecciones privadas donadas al Museo y, en algún caso compradas, constituyen los fondos del monetario del Museo de Albacete a las que se suman algunos depósitos. Su origen está en las 504 monedas de las que había reunido la Comisión Provincial de Monumentos, cuantitativamente  incrementadas por las donaciones de Sánchez Jiménez y Basilio Ortuño. Cronologicamente abarcan desde la antigüedad hasta la época contemporánea. Piezas destacas son la tetradracma griega de Padornos procedente del LLano de la Consolación (Montealegre del Castillo); el tesoro de denarios romanos republicanos del Barranco del Espino (Nerpio); el romano altoimperial de Fuenteálamo depositado por el Ayuntamiento de Elda; las monedas visigodas de El Tolmo de Minateda; los tesoros islámicos de Bonete y Canalejuela (Alcaraz); o los de oro, del siglo XIX de La Juncada (Villamalea) y Madrigueras.

Tesoro de Canalejuela

 

ETNOGRAFÍA

 La primera misión del Museo fue la de formar colecciones de arqueología, de bellas artes, y de etnografía. Sin embargo éstas últimas han tenido un crecimiento parco y lento. Se cuentan entre las mismas las donaciones realizadas por Sánchez Jiménez, las compras efectuadas en tiempos de Samuel de los Santos, y posteriores donativos. Tipologicamente comprende piezas de loza, especialmente hellinera y de los alfares de Chinchilla; aperos de campo; textiles y como instrumento para su manufactura un telar de alto lizo del siglo XIX; mobiliario como las bancas de Iniesta algunas ricamente decoradas; así como otros objetos.

Banca de Iniesta

 

 DOCUMENTALES 

Formadas por documentos de archivo relativos a la Comisión Provincial de Monumentos de Albacete, a los archivos de arqueología albacetense y los propios del Museo, los documentos del marquesado de Montealegre y de los Cano Manuel, así como por fotografía histórica. Destaca el Plano de Albacete de 1767 adquirido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Plano de Albacete