Museo de Santa Cruz

El Museo de Santa Cruz de Toledo está considerado uno de los museos provinciales más importantes de España, no sólo por la singularidad del edificio que le sirve de sede y le da el nombre, el antiguo Hospital de Santa Cruz, sino también por la riqueza y variedad de sus colecciones. Fue creado por Decreto de 25 de mayo de 1961 y reúne los fondos del antiguo Museo Arqueológico Provincial –institución creada en 1844 a raíz de la Desamortización- así como otros procedentes de depósitos de la Catedral Primada, parroquias de Toledo y otras entidades y particulares, de adquisiciones y donaciones. Es un museo de titularidad estatal y su gestión desde 1984 está transferida a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Desde su creación, las dos plantas del Crucero acogieron la Sección de Bellas Artes. En el año 2000 se desmontó esta Sección, para acometer obras de adecuación en el edificio y restauración de piezas, y a partir de entonces en él se han celebrado importantes exposiciones temporales, a la par que ha venido mostrando una parte de sus fondos más representativos en diversas instalaciones expositivas.

En la actualidad parte de lo más selecto de la colección permanente del Museo se exhibe en las cuatro crujías de la planta baja del Crucero, con un montaje expositivo que lleva por título “La España de los Austrias”.

La crujía de entrada, o Sala primera, ambienta el reinado de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, con la unión de las coronas de Castilla y Aragón y la conquista del reino nazarí de Granada. En ella se da especial relevancia a la figura del Cardenal Pedro González de Mendoza, conocido en su época como el Gran Cardenal y también como el Tercer Rey, fundador del hospital de Santa Cruz.

LOS AUSTRIAS SALA PRIMERA

En esta sala se exhiben piezas cuya cronología general abarca desde finales del siglo XV hasta las primeras décadas del siglo XVI, con manifestaciones del último gótico y del nuevo lenguaje renacentista. A destacar: el Apostolado de Nicolás Francés, uno de los máximos representantes del gótico internacional; varias sillas de caderas, decoradas con taracea granadina; el tapiz del Padre Nuestro, manufactura de Bruselas, depositado por la Catedral de Toledo; Cristo y la Dolorosa, pintura sobre sarga, atribuida a Hugo van der Goes; el Pendón de Mendoza y el Pendón de la Santa Hermandad; la vidriera con la Adoración de los Reyes, de Arnao de Vergara y un mortero trabuquero de 1475, depositado por el Museo del Ejército. Tras su restauración en 2016, han quedado también instaladas en esta sala dos pinturas sobre tabla que representan La Presentación de la Virgen en el templo y La Ascensión (h. 1515-1519), del Maestro de Sijena.

La crujía izquierda o Sala segunda está dedicada a la figura del emperador Carlos V, con el que se instaura la Casa de Austria en España, en su doble faceta como rey de las Españas y los territorios de ultramar y como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. En esta sala se pretende, además, ensalzar el papel primordial que tuvo la ciudad de Toledo en el siglo XVI, importante centro industrial, artístico y mercantil, que se convirtió en la residencia de la corte carolina y capital del Imperio. 

EXPOSICION LOS AUSTRIAS-CARLOS V

Aquí podemos admirar pinturas flamencas y de autores representativos de la escuela renacentista toledana de pintura de la primera mitad del siglo XVI, iniciada por Juan de Borgoña y proseguida por Francisco de Comontes y Juan Correa de Vivar, entre otros. Destaca el Retablo con escenas de la vida de Cristo y María, del flamenco Pieter Coecke ;el Retablo de la Vida de la Virgen, de Comontes, procedente del antiguo convento de Santa Ana; y un nutrido conjunto de pinturas de  Juan Correa de Vivar, la mayor parte depositadas por el Museo del Prado.

Se exhiben también varios muebles singulares, arcas de caudales, piezas de orfebrería y esculturas. Entre las últimas, el Busto de Juanelo Turriano (h. 1560), atribuido a Pompeo Leoni y realizado en mármol de Carrara, el único retrato escultórico conocido de este insigne ingeniero y relojero de Carlos V y Felipe II, que en la ciudad de Toledo construyó el famoso Artificio, con el que consiguió elevar las aguas del Tajo hasta el Real Alcázar.

La crujía de la cabecera o Sala tercera recoge aspectos significativos del reinado de Felipe II y una selección de obras clasicistas de la segunda mitad del siglo XVI.

Destaca el Pendón de Lepanto, depósito de la Catedral Primada, uno de los ejemplares donados por Felipe II a la Catedral de Toledo tras la famosa batalla de Lepanto (1571), que supuso el fin de la primacía otomana en el Mediterráneo; dicho Pendón está decorado con un crucifijo y los escudos de la Santa Liga y de don Juan de Austria, el famoso capitán que lideró las armadas aliadas en la célebre contienda.

Se exhibe también en esta sala una copia del Calvario de Rogier van der Weyden, atribuida a Juan Fernández de Navarrete, “El Mudo”, el artista español más representativo del Monasterio de El Escorial, erigido por Felipe II en conmemoración de la victoria de Lepanto.

LOS AUSTRIAS-SALA  GRECOS

Sin duda, lo más insigne en esta sala es la colección de obras de Domenicos Theotocopoulos, El Greco, en su mayoría depósito de las parroquias toledanas de San Nicolás y Santa Leocadia. A través de las pinturas de El Greco custodiadas por el Museo de Santa Cruz puede rastrearse la evolución artística del maestro desde su llegada y establecimiento en Toledo, en 1577, hasta su muerte. Entre las obras expuestas se encuentran La Verónica con la Santa Faz (h. 1580); El Expolio (h. 1580-1585), copia del realizado para la sacristía de la Catedral de Toledo; Despedida de Cristo y su Madre (h. 1590); La Inmaculada vista por San Juan Evangelista (1595); La Sagrada Familia (1595); San Agustín, Santiago Peregrino y San Francisco (h. 1595-1600); San Juan Evangelista y San Juan Bautista (h. 1600-1610); y La Anunciación (h. 1585-1602). Entre todas destaca el retablo de La Inmaculada Concepción (1607-1613), procedente de la capilla de doña Isabel de Oballe, de la iglesia toledana de San Vicente, acabada el año antes de la muerte de El Greco, que está considerada una de las obras cumbre del Cretense.

1174 LA VERÓNICA-EL GRECO

También hay que resaltar los diversos retablos y esculturas expuestos, manifestaciones del alto nivel artístico alcanzado en la ciudad de Toledo en la segunda mitad de la centuria, a pesar de haber sido ya desplazada la Corte a Madrid. Dentro de los ejemplares de orfebrería religiosa merece especial mención la Custodia procesional de Juan de Arfe.

La crujía derecha o Sala cuarta está dedicada a ilustrar los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, denominados Austrias menores, y a mostrar la culminación del Siglo de Oro español. A pesar de ser el siglo XVII en España una época de crisis a nivel político, social y económico, constituirá un período de esplendor de las artes y las letras y la ciudad de Toledo uno de los núcleos culturales más importantes, acogedor de las corrientes barrocas más innovadoras.

Abre la sala un retrato de La emperatriz María de Austria y su sobrino el príncipe Felipe (el futuro rey Felipe III), de Blas de Prado, pintado en grisalla.

LOS AUSTRIAS SALA 4-

Otros artistas presentes en esta sala son el flamenco Gaspar de Crayer con un Retrato a caballo del Cardenal Infante don Fernando de Austria; el italiano Alejandro Semino con su arcaizante y tenebrista Cristo crucificado con donantes; y José de Ribera, con su Sagrada Familia, uno de los cuadros más emblemáticos de este Museo.

Se exhiben también varias obras de Luis Tristán, considerado el mejor discípulo de El Greco y uno de los máximos representantes de la pintura toledana del momento. Su obra aúna la impronta grequiana e influencias caravaggistas y naturalistas, fruto de su estancia en Italia. Entre sus lienzos expuestos sobresale un Cristo crucificado, un imponente San Bartolomé y La Ronda de pan y huevo, dedicado a plasmar las actividades benéficas de una piadosa cofradía toledana.

La relación de autores representados continúa con Alonso del Arco, con un Retrato de Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV; Pedro Orrente, con una Adoración de los Pastores; Vicente Carducho con su lienzo La visión de San Bernardo; Juan Sánchez Cotán, con su San Juan Evangelista en Patmos; Juan Bautista Maino, con su San Jacinto de Polonia; y Juan de la Corte, con su Paisaje de caza, entre otros.

Arcabuces, ballestas, una silla de montar, varios escritorios o papeleras y diversas muestras de platería, entre otras piezas, completan la visión que el Museo de Santa Cruz ofrece como colofón a este paseo por La España de los Austrias.

Otros espacios en el Museo de Santa Cruz

“Colección Carranza”

El Museo de Santa Cruz de Toledo tiene el honor de exponer entre sus fondos visitables una valiosa colección privada de cerámica reunida pacientemente, con un gran entusiasmo y a lo largo de medio siglo, por Don Vicente Carranza Escudero. Nacido en la localidad manchega de Daimiel en 1928, Vicente Carranza es uno de los ceramófilos españoles más importantes del siglo XX y su colección personal, formada por cerámicas, azulejos y retablos cerámicos de Europa occidental, no solo es una de las colecciones privadas más notables en su género a escala mundial, sino que además ha sido ha sido generosamente cedida de forma altruista por este coleccionista a instituciones de toda España como el Alcázar de Sevilla, el Museo de la Cerámica de Triana, el Museo Comarcal de Daimiel y el Museo de Santa Cruz en Toledo.

La Sala Permanente de la ‘Colección CARRANZA’ en el Museo de Santa Cruz expone la colección cedida por Don Vicente a la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha en mayo de 2001 y se inauguró en noviembre de ese mismo año con presencia de los Duques de Lugo. Consiste en una cuidada selección de unas 300 piezas cerámicas y de azulejería de gran valor y calidad procedentes de distintas áreas de producción alfarera de España y fuera de ella, como la Comunidad Valenciana (con el acento en las producciones de Paterna, Manises y Alcora), Aragón, Cataluña, Holanda, Sevilla, Portugal, Venecia y, sobre todo, la provincia de Toledo, con sus producciones más significativas centradas en los alfares del propio Toledo, Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo.

SALA CARRANZA

Los selectos objetos cerámicos y paneles de azulejería de la ‘Colección CARRANZA’ se exponen al público en unas salas acondicionadas a tal efecto en la galería superior del claustro del antiguo Hospital de Santa Cruz de Jerusalén, fundado a principios del siglo XVI gracias al generoso mecenazgo del Cardenal Mendoza. El proyecto museográfico fue comisariado por Alfonso Pleguezuelo, catedrático de la Universidad de Sevilla, y uno de los mayores expertos españoles en la investigación cerámica. Los objetos cerámicos y azulejos proceden de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII y están agrupados según su procedencia en un recorrido lineal por salas mientras que los paneles de azulejería más grandes, en su mayoría de Portugal, se han instalado en los muros perimetrales de la galería porticada del claustro. A mitad del recorrido se ha instalado una recreación de un ‘Gabinete de Coleccionista’, una pequeña sala con la que se ha querido recuperar y homenajear la figura del coleccionista cerámico de principios del siglo XX.

La Colección Carranza constituye un importante incentivo a la visita del Museo de Santa Cruz de Toledo, uno de los museos más importantes de España por la cantidad y calidad de sus colecciones, a la vez que pone a disposición del público visitante un rico patrimonio cerámico que todos podemos disfrutar gracias a la generosidad, el altruismo y la pasión coleccionista de un amante de la tradición cerámica española, el propio Vicente Carranza.

El Claustro noble

El patio principal del hospital de Santa cruz y la escalera forman una de las composiciones más bellas de la arquitectura española renacentista. Son obra de Alonso de Covarrubias, realizados en la tercera década del siglo XVI. La cruz de Jerusalén, emblema del Cardenal Mendoza, está presente en toda la arquitectura del edificio y decora profusamente la monumental escalera, considerada una delas más majestuosas del plateresco español.

Claustro 2

La galería inferior del claustro alberga un conjunto de piezas pétreas de diversas cronologías, alguna de grandes proporciones, entre las que destacan dos menhires del dolmen del pantano de Navalcán, dos estelas de guerrero, pertenecientes a la Edad del Bronce final, halladas en Las Herencias y La Estrella; la figura de un togado romano, aparecido en 2008 en el casco histórico de Toledo, el mosaico romano de las Cuatro Estaciones, descubierto en 1923 en la Vega Baja de Toledo; sarcófagos; inscripciones romanas e islámicas; un brocal de aljibe de mármol, islámico, procedente de la mezquita- aljama de Toledo; lápidas funerarias de caballeros de la Orden de Calatrava procedentes de la antigua Sinagoga del Tránsito, y diversos relieves y esculturas de época moderna