Recópolis, caso único

En ningún lugar europeo en los inicios del medievo se construye una ciudad allí en donde no había ningún otro tipo de asentamiento, salvo en el año 578, cuando el rey visigodo Leovigildo funda la ciudad de Recópolis en honor de su hijo Recadero.  

Recópolis es todo un ejemplo de planificación urbanística. Su ubicación responde a un plan meramente estratégico para controlar el territorio y sus distintos recursos. Desde Recópolis se dominan cuatros importantes vías de comunicación: tres valles y un río, el Tajo, que en aquella época era navegable.  

La ciudad se organiza mediante dos calles principales que se cortan la una a la otra (reminiscencias del "cardo" y "decumano" de época romana). Recorriendo una ellas conocemos los talleres artesanales y se accede, a través de un gran arco, a la gran plaza formada por la basílica y el conjunto palatino visigodos.

Interior de la basílica. Parque Arqueológico de Recópolis