Castillo de Zorita

De Alcazaba Islámica a Fortaleza Calatrava.Con el recorrido interpretatico que se ofrece desde el Centro de Interpretación del Parque Arqueológico de Recópolis podemos comprender cuál ha sido la evolución histórica de este Monumento Visitable así como sus elementos más representativos. 

Ver horarios para la visita guiada en el apartado de Información Práctica del P.A.R. Los recorridos guiados al Castillo tendrán como punto de partida la plaza de Zorita de los Canes, pero es de obligado cumplimiento pasar previamente por del Centro de Interpretación del Parque Arqueológico de Recópolis, situado a 1,8 km del municipio dirección a Almoguera, para la adquisición de entrada.

 

Zorita es fuerte porque está hecha con piedras de Recópolis.

Con esta frase al-Rasis nos describe este importantísimo enclave y punto estratégico que como fortaleza defensiva dominó el territorio alcarreño durante dos interesantes etapas históricas que marcaron el medievo en la Península Ibérica: la islámica y la cristiana.

Emplazado sobre un impresionante roquedo de piedra tobiza, el Castillo de Zorita es punto codiciado. Rodeado por el río Tajo a poniente y por el arroyo Badujo a levante, su posición estratégica fue vital para la vigilancia y control de comunicaciones por ser paso obligado entre la cabecera del Tajo y la zona meridional de la Alcarria, así como acceso fácil hasta Toledo. Guerras, ganados, caravanas de comerciantes,… pasaron siempre por este lugar y por el puente que cruzaba el Tajo, claves de su importancia.

Esta alcazaba, que a lo largo de su devenir histórico nunca fue conquistada ni por asalto ni por asedio, que cambió de manos siempre mediante pactos, fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en 1931. Hoy podemos acercarnos con su visita, gracias a las diversas obras de restauración y consolidación que recientemente se han llevado a cabo, a la comprensión de un dilatado período histórico que abarca desde el siglo IX hasta bien entrado el siglo XVI.

Orígenes e Historia de Zorita.

Con la llegada a la Península Ibérica de los musulmanes en el año 711 se inició un proceso de cambio social y cultural que desembocó en un nuevo modelo de sociedad, el andalusí. En las primeras décadas del siglo IX se abandona y utiliza la ciudad de Recópolis como cantera para la fundación de una nueva ciudad, Zorita, imagen urbana de este nuevo modelo social. Estas primeras noticias documentales sobre Zorita datan del último cuarto del siglo IX siendo recogidas de la Crónica del moro Rasis, donde este crónista relata la rebelión encabezada por Calif ben Hafsum contra los emires omeyas cordobeses alrededor del año 886. Desde su fundación, en la primera mitad del siglo IX, y a lo largo de toda la época omeya, la Madinat Zorita se convirtió en una importante ciudad capital de uno de los distritos administrativos de al-Andalus.

Tras la desintegración del Califato (1031) y el surgimiento de los primeros reinos de Taifas, la organización militar se transforma y se debilita ante el avance de los reinos cristianos desde el norte peninsular. Zorita, perteneciendo al reino taifa de Toledo que en 1085 cae en manos del rey Alfonso VI, pasa a ser una fortaleza de especial relevancia en el avance hacia Cuenca, siendo entregada esta plaza a Alvar Fañez de Minaya, quien fuera lugarteniente de Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador), convirtiéndose así en alcaide de Zorita.

Desde entonces, se vivió un período de transición hasta la llegada de la Orden de Calatrava a finales del siglo XII. Este grupo militar cambió la organización territorial e hizo aparecer nuevas prácticas económicas, iniciándose un lento proceso de consolidación de Zorita que arrancó con la concesión de su Fuero en el año 1180. Durante la etapa calatrava se ejecutaron las obras arquitectónicas más relevantes del castillo, entre los siglos XIII y XIV. En el interior del recinto se edificó una espléndida iglesia románica de transición, se reforzaron sus murallas y los accesos, construyéndose nuevas dependencias, almacenes, aljibes, almazaras, así como zonas de habitación destinadas a albergar a los monjes calatravos, consiguiendo con ello que Zorita fuera una de las mejores fortalezas de los calatravos y el que ha sido considerado como castillo más importante de la Alcarria.

A lo largo del siglo XV y al igual que otros castillos, Zorita fue abandonada por los comendadores respectivos como lugar de residencia, quienes preferían casas comendatarias en otras localidades próximas (Pastrana), sin menoscabo de ser el emplazamiento custodio de numerosas armas de fuego, propulsión, armaduras, munición y diverso utillaje para la conservación y fabricación de las mismas. En el siglo XVI se acometerá la última obra estructural del castillo, la torre del Espolón, conjunto preparado para soportar fuego artillero como consecuencia de adaptación de la arquitectura a las nuevas necesidades defensivas dentro del contexto de la Guerra de las Comunidades contra Carlos V (1520-1523).

A partir de este momento y a pesar de seguir siendo cabecera de la comarca, con el paso de los años se sucedieron distintos acontecimientos que menguaron la influencia de Zorita: en 1539 la sede de la gobernación pasó a Almonacid, perdiendo su capitalidad administrativa; en 1545 una riada hundió el puente del Tajo que no se volvió a reconstruir nunca más; y finalmente en 1566 Felipe II enajenó las villas de Zorita y Albalate para venderlas al noble portugués Rui Gómez de Silva, príncipe consorte de Éboli.

La Orden de Calatrava y el Castillo de Zorita.

La Orden de Calatrava nació en la actual región de Castilla-La Mancha, concretamente en la provincia de Ciudad Real, donde durante el siglo XII fue intensa la lucha entre los pueblos bereberes llegados a Al-Andalus y los cristianos de Castilla. Toda la comarca manchega al sur de Almagro se conoce hoy como Campo de Calatrava, siendo el primer asiento de esta institución de monjes guerreros.

La derrota de Alarcos el 19 de julio de 1195 supuso la caída de la frontera del Guadiana, con la consiguiente pérdida de la plataforma señorial de la Orden de Calatrava. Esta batalla y el consabido abandono de Salvatierra supusieron para los calatravos una crisis sin precedentes que los llevó al borde de la extinción. El convento de la Orden tuvo que refugiarse en el Castillo de Zorita ya que, gracias a la ubicación septentrional de la fortaleza, era una de las escasas posesiones que mantenían los calatravos bajo su control.

En Zorita la Orden se volvió a organizar y se rearmó y, una vez fortalecida, se entregó a nuevas estrategias para la recuperación y control del territorio, siendo la batalla de las Navas de Tolosa el exponente total de la desmembración de los almohades en la Península. Tras esta victoria cristiana, la Orden instaló definitivamente su sede en Calatrava la Nueva, impresionante construcción concebida para soportar un asedio a gran escala y evitar sorpresas como la de Alarcos.

El Castillo de Zorita de los Canes.

En el paisaje urbano de Zorita que podemos visitar se ven los rasgos de lo que era una típica ciudad andalusí. Destacan los restos de la alcazaba, recinto fortificado que domina la ciudad y el territorio; así como la Medina, la ciudad propiamente dicha, rodeada por una muralla que la separaba de los arrabales o barrios de extramuros.

El castillo conserva toda una serie de construcciones y restos arqueológicos que responden no sólo a diferentes usos, sino también a distintos momentos de construcción y ocupación. Los elementos más repesentativos que podemos contemplar en el recorrido son:

A. Puerta de Hierro: El elemento más representativo de época islámica que da acceso a la fortificación. Esta puerta califal de arco de herradura es atribuida a las reformas acometidas por el califa Al-Nasir en el siglo X.

B. Iglesia Prioral de San Benito: Espléndida iglesia románica de transición que constituye una de las obras más importantes ejecutadas por la Orden de Calatrava. Consta de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón y reformaza por tres arcos fajones que se apoyan sobre hermosos capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos, todos diferentes entre sí.

C. La cripta de la Iglesia: Excavada en la roca dedicada a la Virgen de la Soterraña. En el interior se observa un capitel corintio procedente de la basílica visigoda de Recópolis, reutilizado en el medievo como pila bautismal.

D. Sala del Moro: Espacio singular del Castillo de Zorita de los Canes e importante obra arquitectónica de la Orden de Calatrava. Es una estancia circular cubierta por una bóveda hemisférica de magnífica sillería. Recibe su nombre por la escultura tallada que representa una cabeza antropomorfa situada en la clave.

E. Torre del Espolón: Baluarte artillero con forma de proa que responde a una reforma realizada en el siglo XVI como de la adaptación constructiva a nuevas necesidades defensivas.

F. Aljibe: Aljibe subterráneo de planta rectangular que aún conserva los enlucidos de rojo cinabrio en sus paredes y al cual se podía acceder mediante una escalera. 

G. Sala de la Omega: Espacio subterráneo con dos habitaciones excavadas en la roca. La primera de planta circular con bóveda nervada de yeso y banco corrido a lo largo de las paredes, presenta una estructura excavada en el suelo con forma de “omega”, la última letra del alfabeto griego.

H. Patio de armas: Es el espacio más amplio y despejado de una fortaleza, donde accedían las caballerías y lugar donde se permitía la concentración de los defensores.

I. El foso: responde al aumento de los enfrentamientos y su recrudecimiento dando lugar a una compartimentación de la defensa del conjunto fortificado.

J. Torre Albarrana: las torres albarranas de flanqueo tienen como principal función la de generar una defensa estática en aquellos puntos perimetrales de la muralla más vulnerables.

K. Barbacana: sirve principalmente para la defensa y control de los accesos a la fortificación principal, siendo un sistema que impide que el recorrido hacia el interior sea directo, aumentando de esta forma el tiempo de exposición del enemigo durante el asedio.