Yacimiento de Valeria
Ermita de Santa Catalina y necrópolis
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Ermita de Santa Catalina y necrópolis. Correspondiente a la época de ocupación medieval del yacimiento. Una vez reconquistada la zona se levanta la iglesia en advocación a Santa Catalina para dar servicio al primer núcleo de población. La iglesia se construiría a partir del siglo XIII, según se desprende por su estilo románico rural tardío que impide una adscripción cronológica más precisa. La iglesia aparece documentada como ermita en el siglo XVI y pese al abandono de la necrópolis a comienzos de este siglo, la ermita perduró hasta su ruina definitiva en el siglo XX.
La iglesia posee planta rectangular, de una sola nave, rematada en ábside semicircular y orientación E-W. En el muro oeste se sitúa la espadaña constituida por un solo cuerpo de campanas formado por dos arcos de medio punto ligeramente peraltados. En el interior del templo, la separación entre nave y presbiterio está marcada por dos machones que serían los apoyos del arco de triunfo. En el lado este del presbiterio se levanta la plataforma del altar, a la que se accede por tres gradas. La entrada se localiza en el muro sur y se accedía a través de rústicos escalones. Destaca la existencia de un banco corrido a lo largo de los muros del templo.








